jueves 26 de agosto de 2010

El "orgullo" de los valores nacionales


Hoy escuché por la radio a la leona –más bien ex leona- Ayelén Stepnik y entre otras cosas habló de algo así como de “seguir los valores”. La verdad es que no entiendo mucho esto de los “valores”, no sé a qué se refieren los que hablan de “valores” porque nunca se les repregunta acerca de cuáles son esos “valores”.
Pocos minutos después mencionó –infaltable- al ex entrenador del equipo argentino de hockey femenino Sergio Cachito Vigil –quien, debo reconocer, me cae bastante mal por cuestiones que tienen que ver con este post-, relacionándolo, una vez más, con este tema de los “valores”.
Vigil es un personaje que trabajó mucho por el hockey en la Argentina, por qué negarlo, y que además cae muy bien en la prensa general –cuestión que genera dudas con respecto al personaje de por sí-  y que siempre que lo escucho en los medios habla también de “valores” mezclados con el “orgullo de ser argentinos” y pavadas por el estilo. Prueben escucharlo y después me comentan.
Se viene hablando mucho desde hace unos años de la demostración de amateurismo y amor por el deporte que no sólo ponen Las Leonas -también Los Pumas, remeros, patinadores y paracaidistas-. Y la verdad es que no falta razón para decir que es así. Porque entre otras cosas este es un país en el cual también se hace difícil ser deportista, se sabe. Pero siempre aparece cierta cuestión nacionalista que no me gusta un carajo. Que “el nacionalismo es un macanazo” ya lo dijo Eduardo Sartelli, y mucho se habló y se viene hablando al respecto.
No obstante, y por dar un ejemplo, durante el mundial de Francia, el seleccionado de rugby fue elogiado más por la forma en que los muchachotes cantaban el Himno (una más de las bromas de mal gusto que nos regaló la historia) que por haber conseguido aquel histórico tercer puesto.
Sin embargo, la Selección argentina de fútbol dirigida por Marcelo Bielsa también demostró un gran espíritu amateur –a pesar de que la mayoría de sus jugadores ganaban fortunas- durante los Juegos Olímpicos de 2004 en Atenas. Por suerte en ese entonces se omitió bastante hablar de “valores argentinos”, cosa que, como cualquier otra nacionalidad, no tiene ninguna virtud en sí. Ni tampoco, aunque parezca estúpido aclararlo, “valor” alguno en particular.
Lo que sí puede acarrear orgullo es la cuestión de habitar un país como la Argentina, si no cualquier país tercermundista, donde se rema en dulce de leche (y de estilo colonial) más que en aguas sigilosas. Ya lo dice un post viejo donde hay una reflexión de Osvaldo Soriano.
La cuestión es que los argentinos tenemos diferentes “valores”: se puede ser Cortázar o Martínez de Hoz; se puede ser reaccionario, algo pelotudo y genio como Borges. Y puedo ser yo, que de genio no tengo nada y que de reaccionario... tampoco.

1 comentarios:

Hernán dijo...

Grande Piter carajo! Genial este post, boludo!