lunes 20 de septiembre de 2010

“La educación no se mendiga, se toma”

Homenaje: La noche de los lápices

La primera vez que vi la película La noche de los lápices no fue hace mucho. En ese momento supe que durante toda mi adolescencia me comporté más bien como un imbécil. ¿De dónde habían sacado todo ese coraje aquellos pibes? A esa edad, pongámosle 15 o 16, yo vivía en una gran nube de gases tóxicos emanados por el reino celestial del neoliberalismo. Era la época de la rata (así lo llama Aliverti y me gusta) y todo se consumía y todo se despreciaba.

El jueves pasado sentí una gran emoción. Los chicos, con sus miedos y sus fuerzas, siguieron demostrando cuál es el camino. Ese camino de la lucha que parecía algo perdida, a la que se sumaron muchos alumnos de la facultad de Sociales: independientes, partidistas, maestros, profesores y largo etcétera. Todos juntos conmemorando un nuevo aniversario de aquella barbarie y reclamando por la educación pública. “La educación no se mendiga –decía un cartel-, se toma”.

Muchos fuimos hacia la Plaza de Mayo, algunos –sólo los militantes de la JP- se quedaron en la Jefatura de Gobierno. Los que marchamos a la plaza, los que le hicimos el juego a la derecha, llegamos hasta las vallas impuestas por el gobierno popular a mitad de camino y reclamamos por la educación pública de todo el país.
Un volante del PRT, sí leyó bien, el Partido Revolucionario de los Trabajadores, afirmaba, a groso modo y entre otras cosas, que “la educación de todo el país sufre el mismo abandono y deterioro, con el atenuante de que la Ciudad de Buenos Aires está administrada por un ladrón”.

Brindo por todos los pibes que aguantan sin aguantar. Que quieren vivir con dignidad.